domingo, 2 de septiembre de 2012

Capítulo 5. Lo inesperado.


Lo dejé sin importarme mucho y bajé las escaleras, estaba molesta y no veía a nadie conocido en esos momentos, era como si hubiera desaparecido cualquier persona conocida para mi. Salí de la casa en busca de un aire distinto, tal vez menos intoxicado o solo donde estuviera mas alejada de el…
Busqué con la vista a mi hermano, a Diana o Luis, pero ninguno se veía por ninguna parte, traté con algún conocido pero en ese momento me sentí en una tierra extraña, todos me eran desconocidos y nadie parecía ser lo suficiente confiable como para siquiera preguntar si los habían visto.
Le marque a Joan pero no contestaba así que le mande un mensaje esperando a que contestara en lo que iba a una tienda cercas de ahí. Camine con calma, todavía era temprano y pensé que si ellos se estaban divirtiendo podría aguantar un poco mas, al menos hasta que lograra localizar a alguno.
Estaba esperando a que la anciana que atendía me diera la feria con una calma que parecía que aun tenía mucho tiempo de sobra, era el tipo de persona que mi hermano podría definir como “los que estaban viviendo tiempos extra”. Escuché ruido de mas fuera del lugar y sentí un nudo en el estómago, Salí rápidamente dejando a la señora con unas pocas monedas en sus manos y vi como llegaban algunas patrullas al lugar, me asusté y saque mi celular para marcarle a Joan o Diana.
Ambos seguían sin contestar y comenzaba a desesperarme, decidí por ir al lugar a buscarlos cuando un carro se paro a mi lado y de el salió Franco,
-Súbete-dijo usando un tono que no terminaba de comprender si había sido una orden o una sugerencia.
-¿Contigo?-pregunté.
-No veo a nadie mas-respondió agresivamente y di dos pasos hacia atrás, continuaba sin agradarme el estar cerca de el.
-Voy por mi hermano-exclamé y le di la espalda sin importarme su reacción.
Di unos cortos pasos y sentí que me jalaban del brazo, no me lo esperaba pero supuse que era el, me moví para quitármelo de encima.
-Estas viendo que no puedes ir a ese lugar y yo puedo llevarte, continua llamando a tu hermano desde el carro si gustas pero apúrate que va a llover y no te esperare toda la noche-su mirada traspasaba la mía intimidándome, extendió su mano hacia mi e intento sonreír al parecer, su sonrisa me daba miedo, era encantadora, perfecta y blanca pero sus ojos eran obscuros y su mirada intimidante.
Respire profundamente y asentí con la cabeza pero no tome su mano.
Subí al carro y continuaba llamando a mi hermano desesperadamente, seguía sin contestar y no sabia a donde ir, no podía llegar a casa sin el y Diana tampoco contestaba, mis nervios comenzaban a ser destruidos.
-¿Podrías dejar de tomar?-dije nerviosa.- Vienes manejando.
El comenzó a reírse un poco ebrio y volteo a verme.
-¿Dónde te voy a dejar, gruñona?.- Voltee hacia el y me encogí de hombros.
-No me contestan, creo que…

-Bueno-interrumpió.-Veo que tendrás que continuar conmigo-y volvió a reír de la misma forma y tomó la primer calle que lo sacara hacia la carretera

sábado, 2 de junio de 2012

CAPITULO 4. El cuarto.


Entramos y vi que el lugar estaba lleno, era temprano pero se comenzaban a ver varias personas pasadas de copas, voltee a ver a Diana con rostro de desagrado y ella sonrió sin importancia.
-Trata de relajarte-exclamo. Vi a Luis cerca de ahí y caminé hacia donde el estaba, necesitaba estar con alguien conocido y que me agradara lo suficiente para no querer irme de inmediato.
-Si no querías venir, ¿Qué haces aquí?-pregunto cuando terminé de acercarme
-¿Cómo sabes que no quería estar aquí?-el rió cuando termine de preguntar y paso su brazo sobre mis hombros.
-Tu rostro Joyce, claro está-dijo sin dejar de reír-Nunca has sabido disimular cuando algo te molesta y cuando tratas de hacerlo es aún mas notorio-le sonreí mientras negaba con la cabeza y el acerco su rostro al mío.
-Estas tomando?-pregunté al sentir su respiración cerca de la mía, era inconfundible el aroma a alcohol que el haberle preguntado había estado de mas.
-Solo un poco-respondió y luego comenzó a reír.
-¿De que te ríes?-pregunte.
-De ti-decía riendo, puse los ojos en blanco y quite su brazo de mis hombros- Es que se te nota que no quieres estar aquí-exclamó.
-No es eso, es que el saber que él está aquí me pone algo incómoda-comenté.
-¿Quién es “él”?- preguntó.
-Pues Franco, el nuevo, sabes…olvídalo-exclame cansada.
-Para mi que te gusta…
-No me gusta-lo interrumpí-Tengo que ir al baño-dije dándole la espalda intentando escapar de esa conversación.
Busqué por el lugar un baño pero al parecer no había, voltee intentando encontrar a Diana pero me era imposible y solo encontré a mi hermano platicando con algunos tipos y decidí no molestarlo, el olor a cigarro comenzaba a marearme y comencé a sentirme desesperada necesitaba sentarme y relajarme un minuto antes de poder continuar pero no encontraba ningún lugar en el cual podría sentarme y no quería salir, lo mas seguro es que me encontraría con el.
Subí las escaleras sin importarme si se podía subir o no y vi unos sillones por el lugar pero no me parecían lo suficientemente cómodos y simplemente abrí la primera puerta que vi y la cerré con seguro rápidamente. Recargué mi frente en la puerta y trate de respirar regularmente.
-¿Vienes huyendo de alguien?-voltee rápidamente al escuchar la voz detrás de mi brincando del susto.
-Lo siento, no sabia que había alguien aquí-me excusé.
-No tienes de que disculparte, al parecer ambos necesitábamos descansar de tanta gente-reaccioné al conocer su voz y el se paro de la cama dejándome verlo mejor con la luz que provenía de la ventana.
Sus brazos se veían aun mas anchos desde la distancia en la que lo veía y su piel morena clara brillaba con la luz. A pesar de la obscuridad del lugar lograba sentir su mirada sobre mi dejándome sin palabras por un instante.
-Creo…creo que saldré a buscar alguna otra habitación- y al poner la mano sobre la manija me di cuenta de que mis manos comenzaban a sudar.
-No veo el por que no podamos compartirla por unos cuantos minutos-comentó. Voltee a verlo seria y asentí.
El me dio la espalda y tomo algo del buró para guardarlo en la bolsa de su pantalón y sacudió un poco la cama y el mueble.
-Quieres que prenda la luz?-pregunté.
-De preferencia no-exclamo. Yo asentí y me senté en medio de la cama.
-Y...¿Por que dejaste a tu novio solo?.pregunto.
-¿Novio?-pregunte confundida y comencé a reír.-No tengo novio-comente.
-Lo siento, es que vi que llegaste con alguien y pensé que…-al parecer iba a decir algo pero se detuvo
-Era mi hermano-agregué
-OH!-exclamo y todo quedó en silencio.
Lentamente se acercó hacia donde yo estaba y se sentó justo a mi lado.
-De todo el lugar disponible tienes que invadir parte de mi espacio personal-exclame molesta, como si todo lo que hiciera me molestara.
-Si el resto de la habitación tuviera tu aroma me hubiera acomodado en el mismo suelo pero como no es así…-dijo dejando la frase al aire. Yo voltee a verlo sin entender su punto y el dejo caer su cuerpo sobre el colchón.
Me pare al movimiento de la cama y encendí la luz.
-NO-gritó-apaga eso por favor.
Voltee a verlo confundida y vi su rostro.
-¿Qué tienes?-pregunte. El negó con la cabeza y se acercó a mi.
-Dije que no prendieras la luz-dijo amenazante al mismo tiempo que apagaba el interruptor y me encerraba entre el y la pared colocando cada brazo a mi lado.
-Que crees que haces?-pregunte retándolo
-Por como falsean tus rodillas al parecer intimidándote-dijo viéndome fijamente pero por un momento su mirada no funciono sobre mi.
-Te equivocas, estas muy…-quise continuar pero al poner sus labios sobre los míos no me permitió continuar. Me molesté aun mas en ese momento y lo empuje fuertemente para estrellar mi mano en su rostro.-Que sea la ultima vez que te me acercas-dije ahora amenazándolo yo y Salí de ahí.

domingo, 29 de abril de 2012

CAPITULO 3. Zahir


Paso toda una semana después de eso, no había vuelto a hablar con ese tal Franco y no era algo que me quitara el sueño, me era tan indiferente su presencia que solo me había topado con el un par de veces pero cuando eso sucedía sentía su mirada sobre mi, me hacia sentir incomoda pero de cierta forma me gustaba, no era algo fácil el intimidarme pero el lo había logrado.
Llego de nuevo el fin de semana y tenia muchas ganas de salir, había sido una semana algo pesada en la escuela, lo bueno era que tenia a Luis cerca explicándome lo que se me complicaba alguna vez. Me metí a bañar esperando la llamada de Diana, había prometido que se reportaría para avisarme si se haría la fiesta de Zahir.
Estaba cambiándome cuando entro mi hermano a la habitación.
-¿Qué quieres Joan?-pregunte al verlo entrar.
-Nydia me cancelo-exclamo y se dejo caer en la cama.
-Y eso tiene algo que ver conmigo?-y voltee a verlo.
-No directamente, pero no quiero quedarme aquí.
-Si quieres que te invite dime-ambos comenzamos a reír y puse los ojos en blanco-vamos, de todas formas mi papa no te iba a prestar el carro, recuerda que esta molesto contigo.
-Y a donde vas?.
-Estoy esperando a que hable Diana-dije seria y justo en ese momento sonó el celular-es ella-y conteste.
-Ya todo esta listo, al parecer Zahir no sabe que tiene fiesta en su casa pero ya todos están yendo para su casa-dijo riendo-¿iras?
-Si, pero Joan se nos quiere unir…
-Mejor-me interrumpió. Reí al escucharla y voltee a verlo-Puedo quedarme a dormir en tu casa?-pregunto.
-Claro no hay problema, pasamos por ti?
-Si pueden si-dijo seria.
-Entonces ahorita vamos, nos vemos-y colgué. Voltee a ver a mi hermano y el se me quedo viendo.
-Donde será?-pregunto.
-En casa de Zahir, el me cae muy bien pero…
-Tiene amigos muy locos-interrumpió.
-El nuevo se llevo bien con el así que probablemente ahí esta-exclame algo molesta-espero no topármelo de frente.
-Te molesta?-pregunto mientras se paraba-si es así ahorita mismo se le puede poner alto-voltee a verlo y comencé a reír.
-No es para tanto, simplemente no me agrada, es tal vez que es algo sexy y el lo sabe por lo tanto es algo egocéntrico.
-Si piensas que es “sexy”-dijo haciendo énfasis en esa palabra-no creo que te caiga mal, creo que te gusta…
-NO-lo interrumpí-por favor sal y deja que me termine de alistar para poder irnos…
-Hermanita, por mas que lo intentes nunca podrás “alistarte”-dijo burlesco, voltee a verlo seria y el comenzó a reír-esta bien, me iré a poner otra camiseta-yo solo asentí y voltee hacia el tocador para maquillarme.
Termine y salimos, mi papa solo nos dio mil recomendaciones pero confiaba tanto en mi que no batallamos para que nos prestara el carro, sabia que al menos yo haría las cosas bien. Llegamos por Diana y no tardamos mucho tiempo mas en llegar a la casa de Zahir, desde afuera se escuchaba la música a todo volumen y había algunas motos estacionadas fuera.
-Creo que no me gustara como estará adentro-exclame.
-No seas aburrida-dijo Diana y me empujo para que comenzara a caminar.
Nos acercamos y lo primero que vi o mas bien sentí fue su mirada y eso fue lo que me hizo voltear principalmente. Lo mire y me pareció que era la primera vez que lo veía, se veía completamente diferente sin la camiseta del uniforme.
Estaba recargado sobre una pared, con un cigarro en la mano, traía puesto un pantalón negro, algo entallado de los muslos pero se veía tan bien, una playera azul y unos tenis negros con dorado.
-Deja de verlo, se te esta cayendo la baba-voltee a ver a Diana y negué un par de veces con la cabeza.
-Estas delirando, no es mi tipo.
-Como digas-dijo sarcástica-hay que entrar…-y caminamos hacia la entrada. Durante el trayecto que hicimos hasta la puerta sentí su mirada sobre mi, me hacia sentir algo extraña y solo esperaba desaparecer de su vista.

sábado, 28 de abril de 2012

CAPITULO 2. Primer encuentro.

Cuando el maestro dio por terminada la clase guarde los cuadernos y salí del salón, espere a que Diana saliera y caminamos hacia las canchas.
-Lo viste?-pregunto
-Si-conteste sin mucha importancia.
-Esta guapo-comento mientras continuábamos caminando.
-La verdad si pero no se, tiene algo que no me convence…
-Siempre buscando algún defecto-me interrumpió.
-No le estoy buscando defectos, simplemente tiene algo que no me termina de convencer-dije seria y comencé a sacar los audífonos de la mochila.
-No estas acostumbrada a ver a alguien tan bueno, por que aparte de lo guapo, ¿viste su cuerpo?-pregunto. Yo comencé a reír y asentí sin decir nada-Aparte, si lo comparas con los adefesios que estamos acostumbradas a ver tienes que admitir que esta perfecto, al menos físicamente.
-Ya te dije que si esta guapo-bufe algo cansada. Continuamos caminando hasta llegar y vi a varios de mis compañeros del salón dirigiéndose hacia las mismas canchas.
-¿Por qué venimos para acá?-pregunto Diana.
-No lo se-exclame.
-¡Vamos a jugar!-comenzaron a gritar algunos de los hombres y mujeres del salón. Era la primera vez que los veía tan animados y juntos, generalmente en ese salón todos se veían como con desprecio, sintiéndose mas que otros, pero esta vez se veían unidos y todo por un estupido juego.
Diana se fue con ellos y yo me decidí por sentarme en una mesa frente a las canchas, me puse los audífonos y me quede ahí sentada, solo viéndolos golpear una pelota en fila mientras otros esperaban en cada base.
Comenzó “all this things i hate” de bullet for my Valentine y cuando menos pensé movía la cabeza al ritmo de la canción. Sentí una presencia pero no logre escuchar nada, voltee a mi lado y vi al nuevo.
-Se te ofrece algo?-pregunte quitando el audífono derecho de mi oreja para poder escucharlo.
-No, solo me canse un poco y pensé que podría sentarme aquí-dijo serio.
-Esta bien-dije sin mucha importancia y volví a colocar el audífono.
La canción termino y comenzó “anything goes” de guns n roses, estaba escuchando y sintiendo la música mientras observaba a mis compañeros comenzar a sudar incluyendo a las mujeres, baje el audífono un poco para acomodarme bien y sentí una fuerte mirada sobre mi, voltee de nuevo y era el.
-Buena banda-exclamo.
-Si, lo se-respondí con el mismo tono sin importancia alguna.
-Soy Franco-se presento.
-Yo soy Joyce-dije amablemente, intente mirar para otro lado pero sentía ese fuerte mirada sobre mi-tienes una mirada muy pesada-dije volteándolo a ver.
-Me lo han dicho-exclamo.
-¿Y no piensas que puedes incomodar a las personas con ella?-pregunte.
-Solo puedo pensar que te pone nerviosa por eso dices eso-yo reí sarcástica al escuchar eso y puse los ojos en blanco.
-Si, claro-susurre. Tome mi mochila y comencé a caminar hacia otro lugar, definitivamente era el idiota que había creído. “Al menos es un idiota sexy” pensé. “Demonios” me dije a mi misma “no puedes pensar en eso”
Sonreí al caer en cuenta de lo loca que me estaba comportando y entre a la cafetería, necesitaba algo de tomar, pedí un agua y salí rápidamente de ahí, buscando con la mirada alguna banca disponible donde pudiera sentarme a escuchar musica relajada de nuevo cuando sentí una mano sobre mi hombro, voltee algo asustada y le sonreí.
-Luis-exclame. El movió su rostro y se acerco a saludarme
-Que haces?-pregunto.
-Nada, vengo huyendo del nuevo-y reí.
-¿Por qué?-pregunto curioso.
-Por que esta tan bueno que podría tirarmelo en medio de la cancha-nos quedamos viendo por unos momentos y ninguno de los dos aguanto la risa.
-Con lo mojigata que eres eso no te lo cree nadie-continuamos riendo.
-Es un idiota mas-exclame.
-Pero al menos esta bueno-dijo serio y unos segundos después continuamos riendo.
-Vamos a sentarnos-exclame y caminamos hacia la mas proxima….

jueves, 29 de marzo de 2012

CAPITULO 1. El nuevo.


Tomé el vaso que estaba frente a mi y tome un trago, mi garganta se sintió como en fuego y sentía como mis ojos se llenaban de lagrimas, era completamente desagradable el probar eso, lo confirmaba cada vez que intentaba tomar un poco de alcohol. Hice un gesto de desagrado tal vez demasiado obvio por la forma en que me miraron y comenzaron a reír.
-Definitivamente, esto no es lo mío-bufé molesta y deje el vaso justo en el lugar de donde lo había tomado.
-Eres la única aburrida aquí-volteé a ver a Luis y arqueé la ceja.
-Si soy tan aburrida puedo irme-me paré y tome mis bolsa, odiaba que siempre hicieran esto.
-Vamos, no seas así-dijo Luis tomándome del brazo, voltee a verlo e intente zafarme de él.
-Ya, no te preocupes.
-Entonces, ¿te quedas?-pregunto.
-No, ya es tarde y quiero llegar a mi casa.
-Hay si, no te vayan a regañar-voltee a ver a Andrea y entre cerré los ojos
-No es eso, simplemente ya me quiero ir-me despedí de todos con la mano y Luis me seguía viendo.
-¿Te llevo?-pregunto serio
-No, gracias. Traigo carro-el beso mi mejilla lentamente, parecía que no quería separarse y al terminar me aleje de el después de decirle “adiós”.
Camine hacia la entrada de la casa que eran solo las grandes rejas de la cochera, estaba por abrir cuando aparecieron tres tipos mas, los vi de reojo y agradecí haber tomado la decisión de retirarme antes que ellos entraran al lugar, no me molesté siquiera en mirarlos o decir algo pero pude darme cuenta de quienes eran, solo dos me eran conocidos, el tercero no tenia la menor idea de quien era y viniendo de ellos podía estar segura que me seria completamente indiferente.
Salí rápidamente y abrí el carro para acomodarme, prendí el motor y arranque a mi casa, me sentía cansada a pesar de que no había hecho la gran cosa, había estado en casa de Columba la mayor parte de la tarde para después ir a la casa de Job. Todos me agradaban por eso asistí sin poner muchos pero no me agradaba que se pusieran así de pesados una vez que todos comenzaban a tomar.
Llegué a mi casa y dejé las llaves sobre la mesa en el comedor como mi madre me había dicho que lo hiciera al llegar y entre a mi habitación. Rápidamente me deshice de mi ropa y me puse una bata, me acomode entre las sabanas y me deje llevar por el cansancio de mi cuerpo.
Paso el domingo como cualquier otro, fuimos a visitar a mi abuela paterna un rato y regresamos a casa con el tiempo justo para terminar un trabajo que tenia que entregar a primera hora, no quise cenar en ese momento así que solo lave mis dientes y me acosté, tenia que despertarme temprano.
Abrí mis ojos y voltee a ver el reloj que estaba sobre el mueble aun lado de mi cama, eran las 6:15, me levante rápidamente y me metí a bañar, estuve lista lo mas rápido que pude y mi hermano me llevo hasta la escuela.
Antes de entrar al salón me encontré con Diana. Llego hacia mi y nos saludamos.
-¡Estas enojada?-pregunto seria
-No-e intente sonreír-¿Por qué?
-No lo se, luces extraña-comento.
-Tu estas paranoica-reí sin dejar de verla y ella se quedo seria.
-Vamos, ya viene el maestro.-caminamos detrás de el y entramos al salón, nos sentamos en la ultima fila hasta enfrente, ella detrás mío y sacamos los cuadernos.
-Ya supiste que tendremos compañero nuevo?-pregunto.
-No-dije sorprendida.
-Dicen que es guapo-comento.
-Habrá que verlo-dije sin mucha gana.
La clase comenzó un tanto aburrida como era usual con ese maestro, tomaba casuales apuntes que sentía que no me eran necesarios ya que nunca los ocupada cuando alguien toco la puerta. Voltee a ver y por un momento me pareció conocido.
-¿Puedo pasar? Soy nuevo y no sabia que salón era…-me voltee hacia otro lado ignorando su presencia pero pensando en donde probablemente ya me lo había encontrado.