Lo dejé sin
importarme mucho y bajé las escaleras, estaba molesta y no veía a nadie
conocido en esos momentos, era como si hubiera desaparecido cualquier persona
conocida para mi. Salí de la casa en busca de un aire distinto, tal vez menos
intoxicado o solo donde estuviera mas alejada de el…
Busqué con
la vista a mi hermano, a Diana o Luis, pero ninguno se veía por ninguna parte,
traté con algún conocido pero en ese momento me sentí en una tierra extraña,
todos me eran desconocidos y nadie parecía ser lo suficiente confiable como
para siquiera preguntar si los habían visto.
Le marque a
Joan pero no contestaba así que le mande un mensaje esperando a que contestara
en lo que iba a una tienda cercas de ahí. Camine con calma, todavía era
temprano y pensé que si ellos se estaban divirtiendo podría aguantar un poco
mas, al menos hasta que lograra localizar a alguno.
Estaba esperando
a que la anciana que atendía me diera la feria con una calma que parecía que
aun tenía mucho tiempo de sobra, era el tipo de persona que mi hermano podría
definir como “los que estaban viviendo tiempos extra”. Escuché ruido de mas
fuera del lugar y sentí un nudo en el estómago, Salí rápidamente dejando a la
señora con unas pocas monedas en sus manos y vi como llegaban algunas patrullas
al lugar, me asusté y saque mi celular para marcarle a Joan o Diana.
Ambos seguían
sin contestar y comenzaba a desesperarme, decidí por ir al lugar a buscarlos cuando
un carro se paro a mi lado y de el salió Franco,
-Súbete-dijo
usando un tono que no terminaba de comprender si había sido una orden o una
sugerencia.
-¿Contigo?-pregunté.
-No veo a
nadie mas-respondió agresivamente y di dos pasos hacia atrás, continuaba sin
agradarme el estar cerca de el.
-Voy por mi
hermano-exclamé y le di la espalda sin importarme su reacción.
Di unos
cortos pasos y sentí que me jalaban del brazo, no me lo esperaba pero supuse
que era el, me moví para quitármelo de encima.
-Estas
viendo que no puedes ir a ese lugar y yo puedo llevarte, continua llamando a tu
hermano desde el carro si gustas pero apúrate que va a llover y no te esperare
toda la noche-su mirada traspasaba la mía intimidándome, extendió su mano hacia
mi e intento sonreír al parecer, su sonrisa me daba miedo, era encantadora,
perfecta y blanca pero sus ojos eran obscuros y su mirada intimidante.
Respire profundamente
y asentí con la cabeza pero no tome su mano.
Subí al
carro y continuaba llamando a mi hermano desesperadamente, seguía sin contestar
y no sabia a donde ir, no podía llegar a casa sin el y Diana tampoco
contestaba, mis nervios comenzaban a ser destruidos.
-¿Podrías
dejar de tomar?-dije nerviosa.- Vienes manejando.
El comenzó
a reírse un poco ebrio y volteo a verme.
-¿Dónde te
voy a dejar, gruñona?.- Voltee hacia el y me encogí de hombros.
-No me
contestan, creo que…
-Bueno-interrumpió.-Veo que tendrás que
continuar conmigo-y volvió a reír de la misma forma y tomó la primer calle que
lo sacara hacia la carretera

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