jueves, 29 de marzo de 2012

CAPITULO 1. El nuevo.


Tomé el vaso que estaba frente a mi y tome un trago, mi garganta se sintió como en fuego y sentía como mis ojos se llenaban de lagrimas, era completamente desagradable el probar eso, lo confirmaba cada vez que intentaba tomar un poco de alcohol. Hice un gesto de desagrado tal vez demasiado obvio por la forma en que me miraron y comenzaron a reír.
-Definitivamente, esto no es lo mío-bufé molesta y deje el vaso justo en el lugar de donde lo había tomado.
-Eres la única aburrida aquí-volteé a ver a Luis y arqueé la ceja.
-Si soy tan aburrida puedo irme-me paré y tome mis bolsa, odiaba que siempre hicieran esto.
-Vamos, no seas así-dijo Luis tomándome del brazo, voltee a verlo e intente zafarme de él.
-Ya, no te preocupes.
-Entonces, ¿te quedas?-pregunto.
-No, ya es tarde y quiero llegar a mi casa.
-Hay si, no te vayan a regañar-voltee a ver a Andrea y entre cerré los ojos
-No es eso, simplemente ya me quiero ir-me despedí de todos con la mano y Luis me seguía viendo.
-¿Te llevo?-pregunto serio
-No, gracias. Traigo carro-el beso mi mejilla lentamente, parecía que no quería separarse y al terminar me aleje de el después de decirle “adiós”.
Camine hacia la entrada de la casa que eran solo las grandes rejas de la cochera, estaba por abrir cuando aparecieron tres tipos mas, los vi de reojo y agradecí haber tomado la decisión de retirarme antes que ellos entraran al lugar, no me molesté siquiera en mirarlos o decir algo pero pude darme cuenta de quienes eran, solo dos me eran conocidos, el tercero no tenia la menor idea de quien era y viniendo de ellos podía estar segura que me seria completamente indiferente.
Salí rápidamente y abrí el carro para acomodarme, prendí el motor y arranque a mi casa, me sentía cansada a pesar de que no había hecho la gran cosa, había estado en casa de Columba la mayor parte de la tarde para después ir a la casa de Job. Todos me agradaban por eso asistí sin poner muchos pero no me agradaba que se pusieran así de pesados una vez que todos comenzaban a tomar.
Llegué a mi casa y dejé las llaves sobre la mesa en el comedor como mi madre me había dicho que lo hiciera al llegar y entre a mi habitación. Rápidamente me deshice de mi ropa y me puse una bata, me acomode entre las sabanas y me deje llevar por el cansancio de mi cuerpo.
Paso el domingo como cualquier otro, fuimos a visitar a mi abuela paterna un rato y regresamos a casa con el tiempo justo para terminar un trabajo que tenia que entregar a primera hora, no quise cenar en ese momento así que solo lave mis dientes y me acosté, tenia que despertarme temprano.
Abrí mis ojos y voltee a ver el reloj que estaba sobre el mueble aun lado de mi cama, eran las 6:15, me levante rápidamente y me metí a bañar, estuve lista lo mas rápido que pude y mi hermano me llevo hasta la escuela.
Antes de entrar al salón me encontré con Diana. Llego hacia mi y nos saludamos.
-¡Estas enojada?-pregunto seria
-No-e intente sonreír-¿Por qué?
-No lo se, luces extraña-comento.
-Tu estas paranoica-reí sin dejar de verla y ella se quedo seria.
-Vamos, ya viene el maestro.-caminamos detrás de el y entramos al salón, nos sentamos en la ultima fila hasta enfrente, ella detrás mío y sacamos los cuadernos.
-Ya supiste que tendremos compañero nuevo?-pregunto.
-No-dije sorprendida.
-Dicen que es guapo-comento.
-Habrá que verlo-dije sin mucha gana.
La clase comenzó un tanto aburrida como era usual con ese maestro, tomaba casuales apuntes que sentía que no me eran necesarios ya que nunca los ocupada cuando alguien toco la puerta. Voltee a ver y por un momento me pareció conocido.
-¿Puedo pasar? Soy nuevo y no sabia que salón era…-me voltee hacia otro lado ignorando su presencia pero pensando en donde probablemente ya me lo había encontrado.

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